7 dic. 2013

Amistad

A veces es mejor no apagar la luz
y mantenerse despiertos,
Ver pasar y pasar las horas del maldito reloj,
Contar cada segundo del minuto que transcurre,
Que se lleva una parte de nuestra vida,
Y nos arrastra hacia donde las almas sollozan,
Piden clemencia y suplican,
Lloran, gritan y nos ruegan:
¡Disfrutad de vuestra vida, hay que ser feliz!

No merece la pena estar atormentado,
Confundido o destrozado,
Las cosas pasan, y pasan con y sin motivo,
Dejan huella en la húmeda tierra,
Húmeda por los llantos caídos,
Por las horas perdidas,
Por los segundos de cada minuto
Que pensaste en él y no dijiste
Lo que tú de verdad sentías.

Ahogando tus malos días en pozos
oscuros sin fondo, sin cuerda
que pudiera sostener el cubo
con el que poder salvar lo que queda
de tu vida tras comprender, que,
Si no estamos hechos el uno para el otro,
No hay más motivo de ser:

Simples y estúpidos idiotas,
Empedernidos, felices a más no poder,
Tú me picas, yo te pico,
Somos así, ¿no lo ves?
Espero que las cosas nunca cambien,
Que sean como hasta ahora, especiales,
Pues somos dos personas
con distinto destino,
¿Unidos?, nunca se sabe,
Pero sí sumergidas en la mejor
Y nunca jamás superable e inseparable:

AMISTAD.